THE GARDEN

Inventar una demanda

Hay una manera rápida de saber si el planteamiento de negocio de una nueva empresa digital tiene futuro. Y no es tanto fijarse en lo que ofrece, sino qué demanda cubre. 

Todas las demandas van ligadas a valores humanos, inmutables, universales. Demandamos reír, pasarlo bien, comer, tener amigos, ser guapos, ligar, escuchar música, bailar, entretenernos. Desde el Neolítico, simplemente hemos ido cambiando, optimizando la forma de satisfacer esas demandas. 

Hoy es Facebook (amigos), Tinder (ligar), Spotify (música), quienes lo cubren de forma más ágil, más rápida, más constante, más inmediata. Fácil e intuitiva. Han eliminado procesos fatigosos de la cadena, pero no han inventado nada. Es una nueva y mejor forma de cubrir lo de siempre. 

Al calor de todas estas nuevas iniciativas digitales, surgen muchas empresas con ofertas que suenan bien, pero con demandas irreales, que no existen, que intentan inventar. 

Pongamos el ejemplo de las apps de estancias por horas en hoteles. ¿Cuánta gente duerme un par de horas de siesta cuando está de visita comercial en otra ciudad? ¿Cuántas parejas sufren una necesidad repentina fuera del hogar? ¿Realmente hay un gran volumen de gente demandando ir a un hotel por horas? Una demanda tan minúscula que casi no existe. No se puede hacer negocio.

Excepto si le vendemos el proyecto a un fondo de inversión riesgo.

Otro caso de demanda irreal pasa cuando la empresa cree optimizar un proceso pero en realidad empeora la experiencia. Añade procesos complejos y asume que el usuario va a modificar su conducta. Por ejemplo, la publicidad móvil por geolocalización. 

Esos modelos de negocio donde se supone que vamos a ir de tiendas por la calle mientras miramos el móvil y recibimos notificaciones de los locales con ofertas especiales. Como si el spam fuera valor añadido. Como si no supiera qué busco y a que tienda voy. Como si no hubiera mirado la web antes en casa. Como si paseara ocioso cada tarde por la calle Serrano. Como arruinar mi bonito día de compras.

Un último caso de demanda inventada es cuando sobreestimamos la tecnología y nos olvidamos del valor que generamos. Los smartwatches ofrecían lo de siempre en una pantalla minúscula. Demanda inventada. Pokemon Go ha popularizado la realidad aumentada, pero lo que la gente demandaba era un buen juego. Muchos han creído que lo que la gente demandaba era realidad aumentada, la tecnología, y han fracasado al intentar lanzar “el nuevo Pokemon Go”. 

Decenas de startups se definen como “la nueva red social para…”, como si existiera una demanda de redes sociales. Los cocineros también tienen Facebook, y LinkedIn, y no necesitan un nuevo Facebook para hablar con cocineros. Han confundido la tecnología con el valor añadido.

Han cubierto una demanda inexistente.

El maldito Storytelling

El caso de Legal contra Marketing

El encargo más difícil

Profesionalizar los eSports

Réquiem por la Smart TV

Del Duopolio al Micropolio

Llevas haciendo Branded content toda la vida