THE GARDEN

El encargo más difícil

“Somos una funeraria y queremos hacer Branded content para niños”.

Silencio. Suena un teléfono en el despacho contiguo. Pita un coche en doble fila.

Resuelvo con el recurso de repreguntar su propia frase. “¿Branded content para niños?”

“Sí, queremos ayudar a los niños que sufren un proceso de duelo. Por ejemplo, creando una línea de peluches amigables que se vendan en tanatorios”.

No me había dado cuenta, pero los fluorescentes del techo emiten un ligero zumbido. Sonido de saliva al tragar. Olvídate de los peluches. Ha dicho “ayudar a niños”. 

“Peluches en tanatorios, hum”. Maldita sea, ya lo he dicho. 

Investigamos. Descubrimos que no hay apenas estudios en todo el mundo que expliquen cómo procesan los niños la muerte de un familiar cercano. 

Primera propuesta: hagamos un estudio preguntando directamente a los niños. Consigamos una muestra de 300, de tres perfiles de edad diferentes que, en pequeños grupos con sociólogos y psicólogos, nos expliquen con sus palabras como ha sido la experiencia de superar el duelo de un familiar cercano. 

Encontrar esa muestra se vuelve una tarea casi imposible. Nadie quiere que sus hijos hablen de un tema traumático y tabú en la familia. Conseguimos cerca de 30 chicos y chicas, y rellenamos los huecos con expertos del Colegio de Psicólogos y otros sectores como la Medicina o la Universidad. 

Seis meses después publicamos el estudio y conseguimos repercusión en medios generalistas y nichos profesionales. Resulta un trabajo pionero que las propias funerarias competidoras destacan por su valor y sus valiosos aprendizajes. Es un producto especializado B2B, de éxito, que sin embargo no resulta apto para el gran público. 

Para el B2C necesitamos un formato distinto. En nuestros planes iniciales pretendíamos grabar todo el proceso para hacer un documental que llegara al consumidor final. Pero nos autocensuramos. Da pudor pedir los derechos de imagen de los niños a padres que han sido valientes y accedido a nuestro experimento. Les debíamos mucho. Pedirles más era abusar. 

Así que cambiamos el enfoque. Si no debemos grabar a niños en duelo… ¿por qué no hablar con adultos que fueron niños en duelo? Mi propia madre perdió a su madre con 9 años. Los años y la perspectiva del tiempo les hará contar su proceso con un tono más racional. Nos hará entender mejor qué necesita un niño cuando pasa por ese trance.

Y en cuanto al tono, ¿qué quiere la audiencia a la que queremos llegar? No quieren ver un documental que hable de la muerte. No quieren llorar con historias trágicas. No seduce una propuesta deprimente. Así que le damos un giro optimista y positivo.

Intercalamos las entrevistas con un falso documental de comedia, donde el cámara y el entrevistador no se soportan, en un duelo de egos que ilustra lo poco que entienden la vida y su superficialidad. El protagonista podría ser el de Art Attack de Disney Channel. El cámara, nuestro compañero Johnny, que fue un niño en duelo.

Sorprendentemente, a la funeraria le gusta el enfoque. Niños, duelo y comedia. Era como compartir camello.

De esta forma, estrenamos en cine e internet el documental “Hoy tengo la edad de mi padre”. Título que resalta ese extraño momento en el que crecemos y tenemos la misma edad que tenía nuestro padre cuando su contador se detuvo. Ese extraño momento en el que somos más viejos que nuestros fallecidos, que siempre fueron adultos en nuestro imaginario.

Y es que al final nos hicimos un documental sobre la muerte. 

Comprendimos un poquito mejor qué es la vida.

Eternamente agradecidos a Albia por esta maravillosa experiencia.

*”Hoy tengo la edad de mi padre” se puede ver íntegro en Youtube:

 https://www.youtube.com/watch?v=neu_tMIhc5s  

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