THE GARDEN

Llevas haciendo Branded content toda la vida

El Branded Content es lo más intuitivo del mundo. Lo llevas haciendo toda la vida.

Suele empezar en la adolescencia, cuando necesitas amigos para sobrevivir. Esa es tu audiencia. Así que vendes que tú, más que otro mortal buscando diferenciarse, eres en realidad un estilo de vida.

Analizas los valores que te hacen ser como eres: honrado, competitivo, curioso, divertido, perspicaz. Tú no puedes ser el guapo, ni el cantante, ni el deportista, así que decides ser el que va a contracorriente. Un rebelde cuya causa es no ser uno más. Ya tienes tu línea editorial. Tu Storytelling.

Empiezas a generar contenidos. Comentas en el recreo la película iraní que te obligas a ver cada domingo. Juegas al rol en lugar del fútbol. Descubres maquetas de grupos underground. Protestas en clase por el placer de discutir con el profesor. Combinas contenidos sesudos y racionales con otros más apasionados y emocionales. Creas contenidos informativos (este soy yo), educativos (así son las cosas) y de entretenimiento (vamos a pasarlo bien).

Ése es tu relato, el inconformista, construido sobre unos contenidos que no se han elegido al azar, si no que subrayan los valores que te definen.

Eres impaciente, quieres resultados a corto plazo y decides tomar atajos. Prefieres tener muchos conocidos en lugar de buenos amigos. Priorizas cantidad de contenidos frente a calidad. Te cuelas en las conversaciones de los demás en lugar de que sean los demás los que busquen tu conversación. Cuando te empiezan a considerar spam, generas nuevos contenidos que no son sino una encubierta exaltación de tu ego.

Intentas aparentar que lideras una comunidad. Pero todos saben que ese numeroso grupo de amigos que te sigue son turistas chinos que ni siquiera hablan tu idioma. De hecho, ni siquiera contestan a tus monólogos. No estás engañando a nadie.

Al año siguiente te ves repitiendo el mismo formato, pero con contenidos nuevos. Nueva película iraní, nuevos CDs, nuevas protestas. Dejas el rol por el póker, que estaba siendo incoherente. James Dean no iba con cartas del Magic en el bolsillo.

Poco a poco, con tiempo y paciencia, vas ganando confianza, coherencia y solidez, a pesar de algún que otro bandazo. Vas entendiendo mejor el estilo de vida que quieres representar y reduces tus clickbaits e intentos superficiales por llamar la atención. Ser auténtico se convierte en la prioridad. Todo por la credibilidad.

Los tiempos evolucionan. Pasas de pantalla y un buen día llegas la universidad. Nuevo target, nuevos canales, nuevos formatos, nuevos competidores. Debes optimizar tu relato, sin renegar de tu pasado, pero creando todo un nuevo Storytelling. Tus contenidos van a necesitar más cariño y más inversión. Vas a tener que innovar con los formatos. Tu credibilidad va a ser examinada con mayor detalle. Los haters van a ser más duros de roer.

Que vengan. Estás más que harto de tu estricta coherencia. Del cine iraní. De tu ropa. Del rol. Por no hablar de Vetusta Morla.

O haces Trap o estás fuera.

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